Si hay sin duda una selección nacional a la que el panorama fútbol lleva mucho tiempo “echando de menos”, esa es, sin duda, la de Italia. Este mismo verano se cumplirán veinte años desde su última victoria en una fase de eliminatorias de un Mundial. Curiosamente, se trata de la final que le ganaron en 2006 a Francia en el Olímpico de Berlín. Desde entonces, la “Azzurra” ha estado ausente del primer plano competitivo, con la salvedad de la Eurocopa 2020 (celebrada en 2021). Fue justo en el inicio de este periodo de debacle, antes de su intento de defensa del Trofeo Jules Rimet en 2010, el conjunto transalpino copó las miradas de todos, con una extraña combinación en su equipación.
En concreto, fue para la Copa Confederaciones de 2009. Disputada en Sudáfrica, este torneo extinto solía juntar el verano antes del Mundial a ocho selecciones, entre las que estaban las campeonas continentales, la anfitriona del torneo y la defensora del máximo honor futbolístico. Para la cita, Italia era una de las participantes, precisamente y como ya se ha comentado, al ser en aquel entonces la campeona del mundo. Los entrenados por Marcello Lippi acudieron a la cita con un llamativo conjunto: Su clásica camiseta azul pasó a tomar un tono ligeramente celeste y, en dos de sus tres partidos disputados, el color de sus pantalones fue marrón.

Sin embargo, aquella fue la primera y última victoria de Italia con dicho conjunto… Y en dicho torneo. Tras una más que sorprendente derrota ante Egipto en la segunda jornada de la fase de grupos por 1-0, los pantalones se cambiaron al blanco antes del choque decisivo ante Brasil. El cambio, ya fuese por motivos visuales (por el uso de pantalones y medias azules de la “Canarinha”) más que por superstición, fue inútil y los entrenados por Marcello Lippi sucumbieron frente a la pentacampeona por un contundente 0-3, que además les dejaba fuera de los cuatro semifinalistas, en beneficio de Estados Unidos.
Una combinación, cuanto menos, llamativa y que no se le había visto nunca antes a la cuatro verces campeona de la Copa Mundial de la FIFA. Fruto de la colaboración de 19 años entre la Federación Italiana de Fútbol y la textil alemana PUMA, este radical giro estilístico fue también un pequeño preámbulo de la complicada época que antojaba acercarse a los “Azzurri”. Los pantalones marrones de la discordia fueron utilizados con ese celeste, cercano al habitual de la camiseta local del Nápoles, en el debut ante Estados Unidos, en el que se venció por 1-3.

Así, aquella efímera y controvertida combinación quedó grabada en la memoria colectiva como una de las más extrañas de la historia reciente de Italia. Lo que pretendía ser una apuesta rompedora de PUMA terminó coincidiendo con el inicio de una larga travesía deportiva para la “Azzurra”, lejos de la élite que había dominado apenas tres años antes. Desde entonces, el combinado italiano no ha logrado recuperar de forma estable su lugar entre las grandes potencias del fútbol mundial. Y aunque el uniforme no tuvo culpa directa de aquella caída, para muchos aficionados quedó inevitablemente asociado al comienzo de una de las etapas más irregulares y decepcionantes de la selección transalpina.