El histórico «Matagigantes» del Granada CF de los años 70

Los años 70 fueron una década de profundas transformaciones globales, marcadas por el fin del optimismo de la posguerra, graves crisis económicas, agitación política y una vibrante revolución cultural. Al son de la música disco y del rock progresivo, se produjo el embargo petrolero de la OPEP en 1973, fruto del conflicto árabe-israelí, desató una fuerte inflación y recesión global; la guerra de Vietnam llegó a su fin, en EEUU estalló el escándalo del Watergate y en el sur del continente americano se consolidaron duras dictaduras militares mientras que el terrorismo mundial alcanzó su apogeo.

El deporte no fue ajeno al bullicio de esta década. En 1972, los Juegos Olímpicos de Múnich fueron trágicamente suspendidos debido a un ataque terrorista que se cobró la vida de 17 deportistas israelitas. Argentina organizó, en plena represión de la dictadura militar de Videla, el Mundial de Fútbol de 1978. Mientras tanto, Muhammad Ali y Kareem Abdul-Jabbar se convirtieron en estrellas más allá del deporte.

Aquí en España, acabó el franquismo con la muerte del propio Francisco Franco en 1975, dando inicio a la Transición y culminando con la aprobación de la Constitución de 1978. El país se modernizó e industrializó rápidamente, mientras crecían las protestas obreras, el movimiento vecinal y la demanda de libertades.

El fútbol español también se involucró en estos cambios, pero en especial un equipo humilde, tenaz y comprometido resurgió de sus cenizas para alzarse como una superación que intentaban igualar otros clubes. A finales de 1968, el Granada CF volvió a Primera División tras un fugaz paso por la división de plata española. En su regreso, el cuadro andaluz formó un modesto grupo basado en jugadores jóvenes y comprometidos con los valores que cimentaban al equipo rojiblanco. El experimento empezó a funcionar, y los resultados avalaron un registro en LaLiga que pasaría a la historia del equipo granadino.[1]

Esta plantilla contaba con bastantes internacionales, sobre todo en las categorías inferiores, pero también en la selección absoluta (De la Cruz, Castellanos, Lasa, Jaén Quiles, Pla, Barrios, Santi…), con una media de edad por debajo de la del resto de equipos, dirigida por José Iglesias Fernández (más conocido como Joseíto), un entrenador que concedía a la preparación física mayor peso del acostumbrado en la época, y con Cándido Gómez alias ‘Candi’ como presidente del club, exfutbolista de los años 40, que implantó una política de fichajes de jugadores con progresión a quienes inculcaba compromiso e identidad con la ciudad y el club.

En portería se alternaban Ñito e Izcoa, al que se incorporó con éxito inmediato el colchonero Navarro. Jaén como eje del mediocampo, centrocampista de apoyo y potencia. Vicente, exbarcelonista, como extremo izquierdo con gran calidad técnica y visión de juego, consolidándose como el gran cerebro ofensivo y líder del equipo nazarí. Y en la punta de ataque, el ‘killer’ de esta plantilla: Enrique Porta, pichichi en la temporada 1971/1972 con 20 goles. Otros nombres que conformaron este equipo fuero Falito, Fontenla, Santos, Chirri, Martos, Juárez, Lorenzo, Barrenechea, Aguilera, Manolín o Garre.

Javier Izcoa

A finales de la temporada 1970-1971, en el antiguo Los Cármenes, que se convertiría en un fortín para los granadinistas con casi dos temporadas sin recibir ni una sola derrota en su casa, el club recibe el trofeo que le acredita como el equipo más limpio y deportivo de la recién terminada Liga. 7 meses después, el 12 de diciembre de 1971, en el estadio Santiago Bernabéu, el partido Real Madrid-Granada estuvo lleno de agresiones, tarjetas, dos expulsados… Este cambio tan brusco se debió a la llegada de dos ‘oriundos’ al equipo. Cualquier equipo de la Liga Española en los años 70 tenía a estos ‘oriundos’ en sus filas, que eran jugadores “supuestamente” con orígenes españoles que en virtud de ello se les permitía jugar como nacionales en la Liga. En realidad, la llegada de estos futbolistas se convirtió en un flagrante fraude de pasaportes para futbolistas que por arte de magia encontraban antepasados españoles.[2]

Enrique Porta en la portada de As Color

El Granada de aquella época también tuvo oriundos. Los tuvo de renombre y de marcado carácter. La incorporación que llegó en el inicio de esta Liga 1971-1972 que fue el detonante del cambio en el Granada fue el de un futbolista al que su fama le precede: Aguirre Suárez. Argentino que juega en España con pasaporte paraguayo, defensa central en Estudiantes de la Plata, trasunto futbolístico del principio maquiavélico ‘el fin justifica los medios’ que en las temporadas anteriores había impuesto sus métodos resultadistas con éxito en los campeonatos nacionales, la Libertadores y la Intercontinental. Aguirre Suárez habitó en los terrenos fronterizos del reglamento y, a su lado, Pedro Fernández. Un paraguayo (otro ‘oriundo’) que entró muy joven en la Liga española gracias al Barcelona[3].

Aguirre Suárez

Estos dos centrales expeditivos, que hicieron temblar a las delanteras del fútbol español en aquellos maravillosos años, formaron el tándem central defensivo del Granada “Matagigantes”, el equipo al que nadie quería enfrentarse, estuvo a punto de entrar en competiciones europeas en dos ocasiones (1971-1972 y 1973-1974), acabando sexto en liga. Sin embargo, en la temporada 1975/1976, sorprendentemente, el equipo descendió a la Segunda División, poniendo punto y final a unas temporadas épicas que no volvieron a reproducirse en la máxima categoría del fútbol nacional hasta recientemente en la temporada de la pandemia (2020-2021) con el “EuroGranada” del ‘chamán’ Diego Martínez que logró la pasada temporada clasificarse vía liga para la segunda ronda previa de UEFA Europa League, llegando, en estadios vacíos y sin que la gente de Granada pudiera estar presente en el Nuevo Los Cármenes, hasta cuartos de final donde les eliminó el Manchester United (subcampeón en este torneo donde empataron 1-1 ante el Villarreal en la final y perdieron en penaltis por 11-10), eliminando en dieciseisavos de final al Napoli y enfrentándose en fase de grupos al PSV Eindhoven.

«Aguirre Suárez, con licencia para agredir», la polémica portada contra el defensor argentino

La fama de equipo violento que acompañaba a este Granada era en gran medida provocada por esta pareja de centrales. Un comando de guerra que no hacia prisioneros.[4] Alfredo Di Stefano, entrenador del Valencia en los años 70, fue el primero en tildar de iracundo al equipo granadino (“para contar lo que se ha visto aquí hoy no hay palabras en el diccionario”). Asensi, mítico jugador culé, llegó a decir “Ir a Granada es ir a la Guerra”. Pero ese equipo fue futbolísticamente más que un equipo duro. Tuvo momentos de excelencia y en alguna ocasión alcanzó la virtuosidad.


[1] Juan Pérez Martín. (05/04/2021). El histórico “matagigantes” del Granada CF. Vavel.

[2] Luis Fernández García. (02/07/2020). Granada, el «Matagigantes» de los años setenta. Esférico.

[3] Ramón Ramos. (14/04/2020). En defensa del Granada. Panenka.

[4] Luis Fernández García. (02/07/2020). Granada, el «Matagigantes» de los años setenta. Esférico.