La Copa Mundial Femenina de 1971 es, sin duda, uno de los capítulos más injustamente olvidados de la historia del deporte femenino. Aunque hoy en día el fútbol femenino llena estadios, bate récords de audiencia y “ocupa portadas”, hubo un tiempo en el que todo eso parecía imposible. Y, sin embargo, en el verano de 1971, más de 100.000 personas se sentaron en las gradas del Estadio Azteca para ver jugar a mujeres al fútbol. Sí, leíste bien: más de cien mil.
Entre el 15 de agosto y el 5 de septiembre de 1971 se celebró en México un Campeonato Mundial de fútbol femenino que, aunque no fue reconocido oficialmente por la FIFA, reunió a selecciones internacionales, despertó una enorme pasión popular y demostró que el fútbol no entendía de géneros. Aun así, este torneo fue prácticamente borrado de los libros de historia. ¿Cómo es posible que un evento de tal magnitud haya desaparecido de la memoria colectiva?
Para muchas personas, hablar del Mundial femenino de 1971 suena casi a ficción, como si se tratara de un recuerdo inventado o de un error histórico. Y no es para menos: durante décadas apenas se habló de él, no existen demasiados archivos oficiales y la FIFA nunca lo reconoció como Copa Mundial. Sin embargo, ocurrió. Y fue un auténtico éxito.
El epicentro del torneo fue Ciudad de México, una ciudad que ya tenía experiencia en grandes eventos futbolísticos tras haber acogido el Mundial masculino de 1970. El Estadio Azteca volvió a ser protagonista, esta vez con mujeres como estrellas principales. En la final, disputada entre México y Dinamarca, se registró una asistencia aproximada de 112.500 personas, una cifra que incluso hoy sería impresionante para muchos partidos internacionales.

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Para entender por qué este mundial fue silenciado, hay que mirar un poco más atrás. En 1930, la FIFA organizó en Uruguay la primera Copa Mundial masculina, marcando un antes y un después en la historia del deporte. A partir de ahí, el fútbol se consolidó como un espectáculo global, pero siempre bajo una lógica masculina.
Mientras tanto, las mujeres también jugaban. Desde principios del siglo XX, equipos femeninos empezaron a surgir en distintos países, muchas veces enfrentándose a prohibiciones directas. En lugares como Inglaterra, el fútbol femenino fue vetado durante décadas bajo el argumento de que no era “apropiado” para las mujeres. Aun así, ellas siguieron jugando, organizándose y resistiendo.
El campeonato celebrado en México contó con la participación de seis selecciones: México, Dinamarca, Argentina, Inglaterra, Italia y Francia. Se disputaron un total de nueve partidos, en los que el nivel futbolístico sorprendió tanto a los críticos como a los espectadores.
Dinamarca se proclamó campeona tras vencer por 3-0 a la selección anfitriona en la final. La gran figura del torneo fue la delantera danesa Susanne Augustesen, autora de los tres goles decisivos. Por parte del equipo mexicano, nombres como Alicia Vargas y Lourdes de la Rosa se convirtieron en referentes y en auténticas heroínas locales.
Más allá del resultado, lo verdaderamente importante fue el mensaje: las mujeres podían jugar al fútbol, hacerlo bien y atraer a masas de aficionados. El público respondió, los estadios se llenaron y el interés mediático fue enorme. Todo apuntaba a que este sería el inicio de una nueva era.

Pero… ¿Y por qué fue borrado por la historia? La respuesta corta sería la FIFA. En aquel momento, el máximo organismo del fútbol mundial no solo no apoyó el torneo, sino que se negó a reconocerlo. Para la FIFA, el fútbol femenino no era una prioridad, y cualquier iniciativa que no estuviera bajo su control quedaba automáticamente relegada.
En el caso del Mundial de 1971, los estadios no pertenecían a la federación mexicana de fútbol, sino a la empresa privada Televisa. Con el apoyo del gobierno mexicano y motivados en gran parte por intereses económicos y mediáticos, decidieron seguir adelante con el campeonato. Paradójicamente, esta independencia fue lo que permitió que el torneo existiera… y también lo que facilitó que fuera ignorado después.
A pesar de su popularidad, el torneo no estuvo libre de polémica. Muchas jugadoras fueron objeto de burlas, comentarios sexistas y críticas que minimizaban su talento. Parte de la sociedad veía el fútbol femenino como una curiosidad o un espectáculo menor, sin reconocer el esfuerzo, la técnica y la pasión que había detrás.
Aun así, las futbolistas respondieron donde mejor sabían: en el campo. Partidos intensos, goles memorables y una entrega total demostraron que el fútbol femenino no era una moda pasajera, sino una realidad con futuro.
Durante años, la historia del Mundial de 1971 sobrevivió solo en recuerdos personales, recortes de prensa y archivos locales conservados principalmente en Ciudad de México. No fue hasta décadas más tarde que documentales, investigaciones y testimonios de las propias jugadoras comenzaron a sacar a la luz lo que realmente ocurrió.
Estos trabajos han sido clave para reivindicar a aquellas pioneras que jugaron sin reconocimiento, sin apoyo institucional y, en muchos casos, sin apenas recursos. Gracias a ellas, hoy se puede trazar una línea directa entre aquel torneo olvidado y el crecimiento actual del fútbol femenino.

Gill Sayell, bbc.com
Y es que no sería hasta 1991 cuando la FIFA organizó por fin su primera Copa Mundial Femenina oficial, celebrada en China y con la participación de doce selecciones. Este torneo marcó el inicio de una nueva etapa, con mayor visibilidad, estructura y apoyo mediático.
Sin embargo, reconocer 1991 como el comienzo absoluto del fútbol mundial femenino implica ignorar lo ocurrido en 1971. La historia oficial puede empezar cuando la FIFA decide, pero la historia real empezó mucho antes, en un estadio lleno, con mujeres jugando al fútbol frente a miles de personas.
Mirando y analizandolo desde la actualidad el Mundial femenino de 1971 no fue un error ni una anécdota: fue un acto de resistencia y un precedente fundamental. Aunque intentaron silenciarlo, su impacto sigue vivo en cada jugadora que hoy pisa un campo profesional.
Recordar este torneo no es solo hacer justicia histórica, sino también entender que los avances actuales no surgieron de la nada. Hubo mujeres que jugaron antes, que llenaron estadios antes y que demostraron, contra todo pronóstico, que el fútbol también era suyo y nuestro.

Bibliografía:
Wilson, B. (2018, 10 de diciembre). La poco conocida historia del Mundial México 1971, cuando el fútbol femenino alcanzó la gloria. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/deportes-46511960
Sopitas.com. (s. f.). Copa 71: Fotos del histórico pero desconocido Mundial de Mujeres 1971 en México. https://www.sopitas.com/deportes/copa-71-mundial-femenil-futbol-mexico-fotos/
Erill Soto, B. (2024, 23 de mayo). Copa 71, el Mundial de fútbol femenil que quedó en el olvido. National Geographic Historia. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/copa-71-mundial-futbol-femenil-que-quedo-olvido_21410
Guerrero, P. (2024, 27 de febrero). Copa 71: el mundial femenino olvidado por la historia del fútbol. Rolling Stone en Español. https://es.rollingstone.com/copa-71-el-mundial-femenino-olvidado-por-la-historia-del-futbol/