Hablar de una década es hablar de su estética. Cultura, música, arte y deporte ejercen una relación de simbiosis y marcan a una generación bajo un mismo concepto. Cada época está definida por su propio lenguaje visual, pero pocos lo condensaron como los años 2000: cultura pop, videojuegos, avances tecnológicos y deporte de élite definieron un estilo.
La década de los 2000 fue la de Linkin Park y Melendi, de la trilogía de Spider-Man de Sam Raimi y de Aquí No Hay Quien Viva, de Grand Theft Auto: San Andreas y, cómo no, de Total90 (T90 en adelante). Esto último nos atañe, porque no sabemos en qué dirección, si la pelota al MP3 o el MP3 a la pelota, pero aquellas equipaciones y zapatillas de fútbol son la esencia gráfica y visual de toda esta cultura que recordamos.
La lectura evoca imágenes y, a buen seguro, la imaginación de cada uno está trabajando alrededor de estos elementos. Si aún no lo has hecho, lo mastico aún más: piensa en vaqueros rectos, un dispositivo MP3 que reproduce Lose Yourself y una camiseta ancha con zapatillas a juego de T90. Sí, muy de anuncio, pero es que precisamente ese era el estilo.

Tal crisol dio como resultado una era icónica de equipaciones de fútbol. En las selecciones, Nike diseñó auténticas filigranas en 2004 para Brasil, Portugal y Países Bajos. Los gráficos geométricos en los laterales, con arcos y esquinas pronunciadas, eran agresivos y giraban en torno al mensaje de vanguardia y atrevimiento que representaba la marca estadounidense. Además, la firma sacó durante aquella época la paleta de colores más brillante y contrastada posible para los clubes que vestía, lo que se tradujo en una estética que no dejó indiferente a nadie y que, ante todo, fue reconocible.
El detalle más icónico, cabe destacar, se fijaba en los dorsales delanteros de las casacas de selecciones. El popular logo de T90 presente en el empeine de las zapatillas figuraba en las camisetas y las hacía aún más llamativas. Aquel era su sello de identidad.
En los clubes, los diseños fueron igualmente memorables. El Arsenal de Henry lucía una preciosa primera equipación para celebrar su campaña de invencibles, mientras que el Atlético de Madrid hacía virguerías con su patrocinador de Spider-Man. Otros clubes como F. C. Barcelona, Inter de Milán, Juventus y Manchester United fueron menos arriesgados a la hora de jugar con los patrones esquinados, pero de igual manera persistía latente esa esencia que definía al silo a mediados de los 2000. “Aura”, le dicen los chavales ahora.

Y es que Nike dio en el clavo con T90. Fue pionera en crear un ecosistema coherente que englobara a camisetas de fútbol, botas y balones. La marca norteamericana, con envergadura desde mediados de los años 90 para competir con Adidas en el fútbol, distribuía sus esféricos T90 a las tres ligas más potentes de la época -Premier League, Serie A y LaLiga-, sus zapatillas a estrellas como Ronaldinho, Rooney o Figo y sus equipaciones a varios de los mejores equipos del panorama mundial.
Velocidad, irreverencia y autoridad, vestir T90 era más que una moda, era una manera alternativa de decirle al mundo que eras una persona atrevida y con confianza en sí misma.
Expuesto el porqué del triunfo de T90, me adelanto a posibles acusaciones de revisionista nostálgico recordando el movimiento de Nike durante este 2025. Dos décadas después y tras intentos fallidos de diseñar un balón tan icónico como el de antaño, la firma estadounidense, en su último año como proveedor oficial de balones de la Premier League, decidió que el esférico que cerraría su vínculo con la categoría de oro inglesa sería una revisión del mítico Nike Hi-Vis Aerow T90.

Volviendo a las camisetas, el otro movimiento que ha tomado Nike para la temporada 2025-26 ha sido el de volver a la línea T90 para las segundas y terceras equipaciones de F. C. Barcelona, Inter de Milán, Chelsea, Atlético de Madrid o París Saint-Germain. Los míticos arcos T90 y los paneles asimétricos; inconfundibles por más que pase el tiempo.
Un viernes
Los 2000, en realidad, son un viernes; ese día en el que sales a dar un paseo con camiseta y zapatillas T90 a juego. Un amigo mío lo define como “ponerse las galácticas” y, bonita casualidad, aquello de galáctico también dio muchísimo que hablar esos años.
Porque los 2000, insisto, fueron tan variopintos como icónicos. En la misma década brillaban Álex Ubago con sus canciones de amor y el irreverente Melendi con su -digamos elegantemente- amor por la botánica; a su vez, Final Fantasy, FIFA Street y Grand Theft Auto monopolizaban las tardes de los jóvenes; mientras que en el centro del campo del Milan coexistían el carácter volcánico de Gattuso y el talante sereno de Andrea Pirlo. Nada parecía incompatible. En los 2000 había espacio para todo.

Hoy esta estética recibe el apelativo “retro”. Ya no es la novedad; ahora es memoria, aunque, por otro lado, se sigue acudiendo a él para rememorar una época del fútbol con una esencia propia, un estilo irrepetible que marcó a la generación inmediatamente anterior a la del smartphone y las redes sociales. Menos algoritmos, más intuición y originalidad, más riesgo.
Inevitablemente, lo echamos de menos: T90 y los 2000 definieron una manera de vestir y de sentir. El fútbol y sus camisetas, eternamente al servicio de la nostalgia.