Retrato de Mikel Arteta: el éxito de confiar en el proceso

Cuando en las navidades del año 2019 el Arsenal decidió firmar a Mikel Arteta como entrenador del primer equipo, se inició un movimiento sísmico en el corazón de la historia del club gunner. Tras más de 20 años bajo la exitosa tutela de Arsene Wenger, el conjunto del norte de Londres se encontraba inmerso en un proceso de transición en el que parecía haber perdido el rumbo. Las dudas alrededor del proyecto deportivo liderado por Unai Emery y la falta de sintonía entre las partes precipitaron la destitución del técnico guipuzcoano a mitad de su segunda temporada. Y en ese momento de zozobra emergió la figura del donostiarra.

La búsqueda de un hogar futbolístico

Todas las cábalas parecían indicar que Arteta era el heredero legítimo del banquillo gunner atendiendo a las particularidades de su trayectoria. Formado en el fútbol base del Antiguoko – escuela deportiva referente en Euskadi –, desde muy pronto se destacó como uno de los mayores talentos de la cantera vasca de su generación. Este hecho no pasó desapercibido para el FC Barcelona, que en un movimiento poco habitual por aquel entonces, convenció al joven jugador para abandonar su tierra natal e incorporarse a la Masía. Allí aprendió los preceptos futbolísticos del cruyffismo y creció observando a jugadores como Xavi Hernández o su gran ídolo de la infancia, Pep Guardiola. Pero el overbooking en el mediocampo blaugrana y su espíritu aventurero lo empujaron a coger de nuevo las maletas para buscar fortuna lejos de España. Primero en el PSG bajo las órdenes de Luís Hernández, y posteriormente en las filas del Glasgow Rangers, en donde bajo el cielo nublado de las islas británicas encontraría un hogar futbolístico idóneo para explotar su talento.

En el Everton culminó su proceso de maduración como futbolista, y a orillas del Mersey se convertiría en el faro del equipo dirigido por David Moyes durante 7 temporadas. En ese período los toffes volvieron a asaltar con regularidad los puestos europeos de la Premier League, y le sostuvieron la mirada a ese enemigo superlativo que representa historicamente el Liverpool para el conjunto . Este aval fue más que suficiente para que Arsene Wenger apostase por su fichaje en el verano del 2011 como sustituto de un Cesc Fábregas que retornaba a casa tras la llamada del Barça de Guardiola. En el Emirates Stadium se convirtió en la prolongación del técnico francés sobre el terreno de juego y en un líder dentro del vestuario durante un período complicado para el club londinense. 

La resaca emocional que supuso dejar atrás la gloriosa década de los 2000´ en el viejo Highbury y la transformación del modelo de negocio deportivo de la Premier League propiciaron que el Arsenal se fuese descolgando paulatinamente del podio que había ocupado durante los últimos lustros. Al poderío del Manchester United de Alex Ferguson y del Chelsea de Roman Abromovich se sumaron los megaproyectos de reconstrucción deportiva del Manchester City y del Liverpool. Incluso el Tottenham, rival acérrimo del norte de Londres, se sumó a la lista de potenciales campeones del fútbol inglés, formando un temible Big Six que reducía considerablemente las opciones del Arsenal de ganar títulos. Pero aún con todo, Arteta logró levantar 2 FA Cup y 2 Community Sheild durante su estancia en el Emirates como jugador. Hasta que su rodilla dijo basta y recibió la llamada de Pep Guardiola que lo cambiaría todo.

El salto a los banquillos

Arteta ya había coincidido con el técnico de Sampedor durante su estancia en el conjunto blaugrana, y desde entonces se había generado un vínculo futbolístico especial entre ambos. Quizás por eso Pep decidió llamarlo para confrontar sus ideas cuando entrenaba al Barça y tuvo que enfrentarse al Chelsea en las semifinales de la Champions League de la temporada 2011/2012. El mediocentro vasco, que ya llevaba años destacando en la Premier League, sorprendió a Guardiola con la profundidad de su análisis y plantó una semilla en la mente del catalán que acabaría germinando en el año 2016, momento en el que Pep desembarcó en la ciudad de Manchester y propuso al donostiarra que uniesen de nuevos sus caminos.

Mikel Arteta no lo dudó y se incorporó al staff técnico citizen como asistente, enlazando sus conocimientos sobre las particularidades del fútbol británico con la formación recibida de la cultura cruyffista. Pero más allá de su influencia en el apartado táctico, acabaría ejerciendo un rol fundamental gracias a su capacidad para conectar con la plantilla, demostrando un carisma diferencial que Pep advirtió desde el primer momento. Durante sus más de 200 partidos en el Manchester City el donostiarra consiguió 8 títulos y formó parte de un elenco que comenzaba a dominar con mano de hierro el fútbol inglés a través de una idea de juego revolucionaria en las islas por aquel entonces. Hasta que la llamada del Arsenal en la antesala de las Navidades del año 2019 le hizo tomar la decisión de hacer de nuevo las maletas, aunque esta vez para volver a casa.

Fase 1.0 de la reconstrucción gunner: respeto, compromiso y pasión

Una de las primeras determinaciones al asumir el mando del banquillo del Emirates fue la de recuperar el espíritu competitivo de la plantilla y de la institución, que se encontraba desnortada tras la salida de Arsene Wenger, probablemente la figura más importante del club londinense en su época moderna. Y para ello no sólo aplicó un código interno innegociable para la plantilla basado en el respeto, el compromiso y la pasión, sino que también buscó implicar a los diferentes estamentos del club en el proceso de regeneración deportiva e institucional que tenía en mente. El inició fue alentador,  consiguiendo un meritorio 8ª puesto en la Premier League tras haber cogido a un equipo dubitativo que no estaba diseñado a su medida, y sobre todo tras haber conquistado la FA Cup y la Community Sheild en su primera temporada, algo que ningún técnico había logrado desde el año 1987 con George Graham al frente. Parecía que el club gunner había encontrado la solución milagrosa al contratar a un entrenador que no solo traería éxito en forma de títulos, sino que incluso volvería a resucitar aquella idea del juego virtuoso que hizo grande al Arsenal de los Invencibles, replicando de algún modo el método con el que Guardiola había logrado transformar al Manchester City. Sin embargo la realidad contextual del fútbol inglés acabaría generando otro relato muy diferente al esperado.

Durante su segunda campaña al frente del equipo, la 2020/2021, el sueño de una transformación fulgurante y exitosa chocó de bruces contra el muro de la realidad de la competición. La distancia con el City, el Chelsea o el Liverpool era demasiado grande todavía. Equipos dominantes, con jugadores jóvenes, voraces y un talento de primer nivel, que corrían a una velocidad imposible de asumir para un Arsenal lleno de jugadores que estaban en la fase descendente de su carrera o jóvenes con muy poco rodaje en la élite del fútbol mundial. Contra estos equipos Arteta planteaba un sistema defensivo de bloque bajo, con una disposición táctica de 4-2-3-1 que en fase defensiva mutaba por momentos en un 5-3-2, tratando de aglutinar a sus jugadores en campo propio para reducir los espacios, e intentar salir rápido a la contra cuando recuperaban el balón, buscando la velocidad de sus atacantes. 

Este sistema conservador pero eficiente contra los grandes rivales, que buscaba darle mayor empaque a la estructura del Arsenal y minimizar los errores que lo venían condenando en las últimas temporadas, se mostraba insuficiente contra otros equipos en los que debía asumir un rol más propositivo. Ese 4-2-3-1 se transformaba en fase ofensiva en un 3-4-3 en el que los carriles se incorporaban por las bandas, y uno de los mediocentros, generalmente Xhaka, se incrustaba en la línea de centrales para organizar la jugada. Una idea que Pep aplicaba con éxito en el City, pero que Arteta no podía plasmar con el mismo resultado al tener un perfil de jugadores mucho menos técnicos y dinámicos. Este fue uno de los grandes problemas del Arsenal durante la temporada 2020/2021, incapaz de generar peligro contra equipos que le defendían en un bloque bajo, faltos de fluidez en el juego posicional para lograr sorprender al rival, acababan optando por realizar centros desde las bandas que eran despejados por las defensas inglesas sin demasiadas complicaciones, y que a menudo les exponía a recibir contraataques que su estructura defensiva no era capaz de contener. 

El juego brillante esperado no aparecía sobre el césped, y los resultados tampoco llegaban. El Arsenal acabó de nuevo en una insustancial 8ª posición de la Premier League, y por primera vez en el siglo XXI fuera de los puestos europeos. Las dudas volvían a cernirse sobre el Emirates Stadium una vez más.    

Fase 2.0 de la reconstrucción gunner: trust the process

El momento crítico de Arteta llegaría en el inicio de la temporada 2021/2022, cuando en la jornada 8 el equipo ocupaba la posición 15ª. El equipo seguía arrastrando los problemas de la temporada pasada, y el técnico donostiarra no era capaz de dar con la tecla. Pero antes las dudas el club se mantuvo firme y Mikel Arteta comenzó a acuñar el famoso trust the process que lo acompañaría durante las siguientes temporadas.

Poco a poco el equipo comenzó a asumir como propios los automatismos que trataba de implementar en sus jugadores, y los brotes verdes acabaron apareciendo. En parte gracias a la regeneración de la plantilla, que fue dando salida a jugadores como Ozïl, David Luiz, Torreira, William, Gunzegui, Aubameyang, Bellerín o Lacazette. En su lugar llegaron fichajes importantes como Gabriel, Thomas Partey u Odegaard que sumaron su talento al de los jóvenes Saka, Martinelli y Smith Rowe que ya estaban más preparados para competir al máximo nivel. 

También a nivel táctico el equipo fue evolucionando en su esquema, dejando atrás el dique de contención del bloque bajo para ir subiendo paulatinamente la línea de presión del equipo, con la intención de buscar un mayor control de los partidos a través de la posesión del esférico en el campo rival, aún a riesgo de continuar todavía demasiado expuesto en las transiciones cuando perdían el balón. En este sentido es fundamental señalar la incidencia que tuvieron jugadores como Thomas Parthey, que con su capacidad física conseguía abarcar mucho espacio en la medular, el talento diferencial de Odegaard, capaz de filtrar pases y realizar habilidosas conducciones que rompían las líneas defensivas rivales cuando se situaban en un bloque bajo, y la reubicación de Bukayo Saka en el extremo derecho, dándole la posibilidad de explotar su talento cerca de la portería rival y generar así un peligro constante con su desequilibrio, su capacidad asociativa y su prodigioso pie izquierdo. Esta dinámica permitió reconducir la situación, y el Arsenal acabaría la temporada en 5º posición, accediendo de este modo a la Europe League.

El proceso de transformación continuaría avanzando en la temporada 2022/2023. A la base del equipo construída en torno a las figuras de Gabriel en la defensa, Odegaard en el medio campo y Saka en el ataque, se sumaron las incorporaciones de Ben White, Zichenko, Jorginho, Trossard y, sobre todo, Gabriel Jesús. La escuadra gunner aumentó sus prestaciones ofensivas y físicas, y el esquema siguió evolucionando hacia la idea que buscaba Arteta, la de articular un conjunto versátil, capaz de subir la línea de presión con eficacia cuando fuese necesario y mantener al mismo tiempo la consistencia defensiva jugando en un bloque medio, y en fase ofensiva seguir puliendo el dinamismo de un juego posicional que le diese los contextos oportunos para que el talento de sus jugadores pudiese ser decisivo. En cuanto a conceptos ofensivos, el Arsenal demostró un gran nivel a la hora dominar el esférico y generar peligro jugando en campo rival, gracias a la movilidad y capacidad asociativa de los Trossard, Martinelli, Gabriel Jesús, Odegaard y Saka. El virtuosismo con la pelota volvió al Emirate Stadium. Pero todavía seguía siendo un equipo que concedía demasiadas opciones a sus rivales: si bien logró marcar 88 goles durante todo el campeonato liguero, también concedió un total de 43 tantos. Demasiados para optar a lo más alto en la élite mundial.

En competición europea quedaron apeados en los octavos de final en la lotería de los penaltis, pero en la Premier League estuvieron liderando la tabla clasificatoria durante 30 jornadas consecutivas. Estaban cerca de volver a levantar el título liguero, pero en el momento de la verdad el equipo se desinfló. No pudieron resistir la presión de los meses de abril y mayo, y en el duelo directo contra el Manchester City perdieron por 4-1. Acabarían la temporada como subcampeones del campeonato doméstico, con la sensación de haber dado un gran paso al volver a clasificarse para la máxima competición del fútbol europeo, pero sabiendo que todavía no les alcanzaba. Tocaba seguir confiando en el proceso.

El gran salto llegaría en la temporada siguiente, la 2023/2024. Arteta había encontrado la fluidez necesaria en su boceto, consiguiendo dominar la fase ofensiva y generar los contextos adecuados para que el talento de sus jugadores marcase la diferencia. Pero todavía no era capaz de controlar la fase defensiva, que es la que te permite ganar campeonatos. Y en un giro de guión quizás inesperado para el público general, Arteta se enfocó en dotar al equipo de un mayor control del juego en base a la consistencia defensiva.

Llegaron nuevos jugadores que le darían mayor profundidad de banquillo y, especialmente, más herramientas en defensa. David Raya en la portería, Timber en el lateral y, sobre todo, Declan Rice en medio campo, apuntalarían la estructura defensiva de un Arsenal que tras la recuperación de Saliba haría del compromiso defensivo su leitmotiv futbolístico. El 4-2-3-1 de partida se convertiría en fase defensiva en un 4-4-2 compacto, capaz de subir mucho la línea de presión y de perseguir a sus rivales por prácticamente todo el campo de manera coordinada gracias al constante ejercicio de solidaridad y compromiso de todos los jugadores. Cada jugador entendía su rol defensivo y se esforzaba en recuperar rápidamente el balón para poder volver a atacar. La línea defensiva se adelantó varios metros, situándose a menudo en campo rival, lo cuál le permitía recuperar la posesión del esférico en zonas de peligro para buscar la verticalidad sobre el arco rival y minimizar riesgos en las transiciones gracias a la capacidad física de Gabriel y Saliba, a la coordinación con Declan Rice, y al dominio del juego adelantado de David Raya desde la portería. Los guarismos al final de la competición liguera refrendaron esta evolución táctica del equipo, consiguiendo un total de 91 goles anotados y tan solo 29 recibidos, convirtiéndose en el equipo menos goleado de la Premier League de la temporada. A mayores también emergería con nombre propio la figura de Nicolas Jover, encargado de las acciones a balón parado del staff de Mikel Arteta, destacándose como un concepto diferencial en el conjunto del norte de Londres.      

Sin embargo, los gunners volverían a naufragar en el momento de la verdad: el 14 de abril perderían contra el Aston Villa 0-2 en casa, cediendo el liderato a un Manchester City que ya no volvería a soltarlo. Y tan solo tres días más tarde, los de Arteta quedarían apeados de los cuartos de final de la Champions League ante el Bayern. En la Premier League terminarían la temporada a tan solo 2 puntos de distancia del conjunto sky blue, que además acabaría consiguiendo el ansiado triplete, conquistando la gran competición europea por primera vez en su historia. Este éxito vino acompañado de un juego exquisito tanto a nivel ofensivo como defensivo, otorgándole a Pep Guardiola la máxima gloria del público y los medios ingleses. 

En contraste, el legítimo heredero que representaba Mikel Arteta comenzaba a ser caricaturizado como un técnico conservador con tendencia a desinflarse en los tramos decisivos de la temporada. Pero lejos de amilanarse, el entrenador donostiarra continuaba propugnando su famoso trust the process. En junio del 2024 el Arsenal conseguiría rebajar la desazón tras ganarle al Manchester City la final de la Community Shield. Un pequeño éxito frente al equipo a batir en Inglaterra y en Europa, pero que permitía seguir alimentando la confianza en un proceso que la crítica comenzaba a memificar.

Fase 3.0 de la reconstrucción gunner: las dudas como antesala del ansiado éxito

La temporada 2024/2025 agitó de nuevo las dudas alrededor del Arsenal de Mikel Arteta, pues la que estaba llamada a ser la temporada definitiva del asalto a los títulos importantes se quedó a medio camino. Con el bloque consolidado de la temporada anterior y las incorporaciones del defensa italiano Caliaflori y del mediocentro navarro Mikel Merino, los gunners estaban llamados a dar un paso adelante en la Premier League. Esta posibilidad se veía especialmente factible teniendo en cuenta el desplome del Manchester City de Pep Guardiola, que tras dominar con mano de hierro la liga inglesa durante los últimos años se desinfló de manera inesperada al inicio del campeonato. Todo parecía indicar que el Arsenal estaba ante su gran oportunidad. Pero el buen rendimiento del Liverpool de Slot y las dificultades que arrastró el conjunto londinense durante toda la temporada hicieron que el sueño de volver a campeonar en la liga trás más de dos décadas se esfumase con el paso de las jornadas.

Las lesiones en la zona ofensiva de la plantilla fueron una constante ante las que Arteta no supo dar respuesta. El equipo continuó haciéndose fuerte a partir de una estructura defensiva más que sólida, pero en ataque el equipo no terminaba de funcionar. El Arsenal acabaría la temporada 2ª clasificado, con tan solo 69 goles a favor y habiendo concedido un total de 14 empates en las 38 de liga, en las que en ningún momento estuvo en la cima de la tabla clasificatoria. Las críticas al juego conservador del equipo aumentaron su intensidad, y la etiqueta del Boring Arsenal volvía a resonar con fuerza en los rivales, trayendo a colación el espíritu de los años 80´y 90´del siglo XX en los que así era conocido entre sus rivales el equipo londinense.

La Champions League sería la tabla de salvación de Arteta durante esa temporada, logrando llegar a semifinales tras derrotar de manera magistral al Real Madrid. Pero en la antesala de la gran final, el equipo gunner caería derrotado ante el PSG de Luís Enrique, campeón del torneo a la postre.

Hubo algunas dudas entre los aficionados y ciertos sectores de la prensa, pero la dirección deportiva del Arsenal decidió apostarlo todo al trust the process de Arteta y subió la apuesta: en el mercado de la temporada 2025/2026 decidieron realizar el mayor desembolso económico desde que el donostiarra estaba en el banquillo del Emirates, y reforzaron todo el frente de ataque de una plantilla que el año anterior había acusado las múltiples bajas que tuvo a lo largo de la temporada. Llegaron Gyokeres, Eze, Mandueke, Martín Zubimendi y Mosquera entre otros, dándole a Arteta una profundidad de plantilla en todas las líneas que no había tenido en otras temporadas. Ya no cabían más excusas, y el técnico vasco lo sabía. Era el momento de la verdad, en el que la confianza ya no bastaba para mantener el proceso a flote. Era el tiempo del éxito, y Arteta no iba a dejar escapar la oportunidad.

En la Premier League redobló su apuesta por el fútbol control y la consistencia defensiva, dándole una connotación casi poética al Boring Arsenal con el que los rivales y la prensa trataron de ridiculizarlos en diferentes tramos de la competición. La figura del juego a balón parado volvió a ser crucial, consiguiendo un total de 23 goles durante todo el campeonato doméstico, y la defensa volvió a ser un fortín perfectamente acompasado que tan solo encajó 27 goles en contra. Fueron líderes en 32 de las 38 jornadas, y acabaron el campeonato a 7 puntos de distancia del Manchester City de Guardiola, que por primera vez tuvo que claudicar ante su alumno más aventajado. Ni tan siquiera el temido mes de abril fue capaz de frenar a un Arsenal que llegó a perder el liderato en la jornada 33 al ser derrotados por los citizens. Pero el temor a volver a fracasar no amedrentó a los gunners, y tras el batacazo del Etihad Stadium consiguieron levantarse rápidamente, cosechando 5 victorias consecutivas en las últimas 5 jornadas de la Premier League. La gloria volvía al norte de Londres 22 años más tarde de que Los Invencibles conquistasen su última Premier en el viejo Highbury. Mikel Arteta cerraba por fin el círculo del vilipendiado trust the process con el 14 título de liga en las vitrinas y con la final de la Champions League todavía en el horizonte.

Porque si en el campeonato doméstico el Arsenal había dominado con solvencia la inmensa mayoría de la temporada 2025/2026, en la Champions League el equipo de Arteta conseguiría llegar a la final sin haber perdido ningún partido, demostrando una vez más un ejercicio de consistencia y rigor defensivo que avalaban su particular proceso de transformación como entrenador de primer nivel. Atrás quedaba aquel joven aprendiz de Guardiola llamado a aplicar sus preceptos futbolísticos y convertirse en el heredero de Arsene Wenger. El donostiarra había aprendido a fracasar en el intento, y supo reinventarse en el camino para transformar su libreto y conseguir un éxito que por fin lograba devolver al Arsenal al top del fútbol mundial.

La derrota en los penalties en la final de la Champions League celebrada en Budapest contra el PSG de Luis Enrique no pudo ensombrecer la gran temporada gunner. En todo caso abrió un nuevo episodio en el proceso de regeneración del Arsenal de la mano de Mikel Artera, ahora ya no solo fundamentada en la confianza ciega, sino en éxito cosechado a partir del trabajo y la consistencia.

Bibliografía

https://www.relevo.com/futbol/champions-league-masculina/mikel-arteta-guardioleta-masia-trauma-20250416082650-nt.html

https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20250128/el-trust-the-process-de-mikel-arteta-inspirar-a-los-jugadores-para-unir-al-equipo

https://www.infobae.com/deportes/2024/05/19/pep-guardiola-versus-mikel-arteta-la-historia-completa-del-duelo-entre-maestro-y-discipulo-que-eclipsa-la-pelea-por-el-titulo-entre-manchester-city-y-arsenal

https://www.infobae.com/espana/deportes/2026/05/30/arteta-el-arquitecto-del-arsenal-de-su-operacion-de-corazon-a-la-evolucion-tactica-para-lograr-la-primera-champions-de-su-historia

https://www.mundodeportivo.com/futbol/premier-league/20260520/1004185751/brutal-transformacion-arsenal-mikel-arteta.html