Ali Dia

Supongo que en muchas ocasiones habrán escuchado la mítica expresión de «si él ha llegado a ser futbolista tú también puedes alcanzar tus sueños», al apreciar a través de un televisor a un jugador con unas dudosas cualidades técnicas. También supongo que habrán leído en cualquier tabloide deportivo la opinión de que en la Premier se paga dinero por cualquiera que da una patada a un balón de forma mínimamente coordinada.

Bien, siendo un servidor el principal detractor de todos estos tipos de mantras, cabe destacar que ambos, en este caso concreto, convergen de una forma muy coherente en la historia de Ali Dia.

Nos adentramos en este relato con la idea de confirmar varias suposiciones que la gente de a pie no suele tener muy en cuenta cuando se habla de clubes profesionales y sus diferentes gestiones de las situaciones. La primera de todas es que, más allá de lo que pueda parecer a través de las gacetas en las que se dictan qué fichajes se van a hacer, muchos clubes, en más de una ocasión, poseen una gestión de entidad amateur o poco profesional.

Y el Southampton no dejó escapar la oportunidad de aparecer en el más oscuro de los recordatorios del mercado de fichajes. Otra suposición que aparece en este caso es que los clubes, ante la necesidad, son capaces de tomar las decisiones más variopintas que jamás se hayan podido rescatar en este querido deporte llamado balompié.

Ubiquemos la historia A finales del año 96 en la costa sur británica Más específicamente en la región de Southampton, colindante con villas de gran historia pretérita y presente en el fútbol, como son Porstmouth y Bournemouth, respectivamente.

El equipo que disputa sus partidos como local en St Mary’s Stadium se encontraba desesperado a nivel deportivo y clasificatorio, hasta que, presuntamente, su entrenador, Graeme Souness; recibió una llamada de George Weah, futbolista liberiano que por aquel entonces ostentaba la marca de ser el primer futbolista africano en haber conseguido el Balón de Oro. 30 años después podemos confirmar que sigue siendo el único que lo ha conseguido hasta la fecha.

En ese intercambio de palabras, el bueno de George le aseguró a Soeness que tenía un primo que iba a solucionar parte de los problemas que tenían a nivel deportivo. Un ariete presuntamente rápido que iba a poder acercar al Southampton a la consecución de su objetivo, que no era otro que esquivar el descenso a la recientemente renovada First Division, paso previo a la Championship actual.

Sin entender expresamente el motivo, más allá de la desesperación que pudiera haber, ya que incluso el coterráneo equipo filial del Bournemouth había rechazado la incorporación, Soeness se vio seducido por la idea que le proporcionó George y decidió incorporar a Ali dia A la plantilla del Southampton con un contrato de un mes de duración.

¿Qué podría salir mal? Un jugador que, a priori, venía de quedarse sin contrato con el Paris Saint Germain y de haber jugado trece partidos con la selección absoluta de Senegal se incorpora a un equipo que suplicaba a gritos un perfil de sus características para poder sacar al equipo de la zona roja. Ya os respondo yo: salió todo mal.

Por cosas del destino, el debut de Ali Dia estaba preparado para un partido amistoso entre los jugadores reserva del Southampton y el Arsenal. Ese partido se canceló debido a inclemencias climatológicas, pero Souness no lo dudó y decidió convocar a Ali Dia para el partido siguiente de Premier League contra el Leeds United.

Y siguiendo aún más la carambola que le llevó a estar en Premier League, Ali Dia tuvo que realizar su debut prematuro en el minuto 34 de partido. Su falta de delicadeza en los controles, su incapacidad para colocarse tácticamente en el verde e incluso su imposibilidad de controlar un balón mostraron a las claras que no era, ni siquiera, algo cercano a un futbolista profesional. Si ya hablamos de que sustituyó a Le Tissier, uno de los jugadores más técnicos de la historia de la historia de la Premier League, el agravio comparativo fue aún más salvaje.

Ali Dia, a pesar de haber comenzado el duelo ante el Leeds en el banquillo, no lo terminó, ya que fue sustituido en el minuto 76, al considerar Souness insostenible la situación. Souness quiso ponerse en contacto con George Weah y este, el verdadero, le aclaró que no tenía un primo que se llamaba Ali Dia y que nunca había hablado con el propio Souness.

Pasado el tiempo, se descubrió que la llamada de ofrecimiento la realizó un amigo de Ali Dia, el cual no se presentó a entrenar nunca más después del partido del Leeds y solo se ha podido saber de él que se licenció en la Universidad de Northumbria en 2001. Intuimos que no fue en Ciencias del Deporte.

Tras este culebrón, Ali Dia fue considerado “el peor futbolista de la historia”. De esta forma, se cierra esta historia planteando a nuestros lectores que, si hasta el peor futbolista de la historia ha conseguido llegar a la Premier, por qué cualquiera de nosotros no podría llegar a esos escalones de la élite.

Visto lo visto, está claro que la Premier le da un contrato a cualquiera que da una patada a un balón. Incluso al que no lo da.